Petit-déjeuner

Barcelona tiene esa capacidad de absorberlo todo. Ruido, ritmo, capas, historias. Y a veces, entre tanto movimiento, aparece un lugar que decide bajar el volumen.

PIA es uno de ellos.

Este proyecto nace de un proceso largo y compartido. De visitas que activan la imaginación e ideas prescritas. De volver al espacio, medirlo, recorrerlo otra vez y confirmar que aquello que se intuyó al principio tenía sentido. Para Somos Nido, PIA es el resultado de ese tiempo y de una suma de decisiones bien pensadas, acompañadas por el criterio y el buen gusto de sus propietarios.

La reforma transforma la vivienda en un oasis urbano. Un espacio sereno y equilibrado donde cada estancia se entiende como parte de un conjunto mayor. A lo largo de toda la casa, el color rojo actúa como hilo conductor. Aparece de forma puntual y precisa, conectando espacios y materiales, aportando identidad y ritmo.

AÑO: 2025
SUPERFÍCIE: 195 m²

Petit-déjeuner

Las transiciones entre materiales se trabajan con especial atención, buscando continuidad y coherencia. Nada aparece de forma aislada. El proyecto se construye desde el detalle.

Desde el diseño específico de las baldosas de la cocina hasta la carpintería a medida que recorre la vivienda. Armarios concebidos como piezas únicas, con soluciones integradas que convierten los tiradores del recibidor en vacíos geométricos que forman parte del propio mueble.

En la zona de noche, el trabajo se afina todavía más. Mesitas de obra revestidas en cerámica, baños que incorporan el color como parte del espacio, y una suite que se abre a un vestidor completamente revestido en madera que integra un escritorio y convierte el recorrido en una experiencia en sí misma. La entrada de luz natural se cuida al máximo, incluso en zonas tradicionalmente más cerradas, mediante el uso de bloques de vidrio que aportan luminosidad al baño principal.

Los espacios familiares se resuelven con la misma atención. En la cocina, el comedor se adapta para acoger a cinco personas mediante una solución semicircular en diagonal que gana capacidad de almacenaje y fluidez. En la habitación infantil, el rojo vuelve a aparecer en el encuentro entre pintura y papel pintado, resolviendo la transición con un borde de pequeñas esferas que protege la pared y acompaña el uso cotidiano del espacio.

El mobiliario combina piezas diseñadas expresamente para el proyecto con elementos vintage restaurados. En el salón, una pieza azul Klein de USM actúa como punto de anclaje visual y convive con los acentos rojos que recorren la vivienda, reforzando el equilibrio
cromático del conjunto. Los sofás se diseñan y tapizan a medida para ajustarse tanto al uso como a la arquitectura que los rodea.

PIA es un proyecto que va un paso más allá en cada decisión. Un ejercicio de equilibrio entre sensibilidad y criterio. Un hogar pensado para vivir con calma y en familia, donde el diseño existe, pero no se hace notar y cada gesto responde a una intención clara.