Gràcia, tranquila.

En una de esas calles tranquilas de Gràcia donde todavía se saluda al vecino, reformamos este piso de unos 100 m² para una familia joven con niño, perro y gato.

La madera manda: suelos, estanterías y una estructura que envuelve salón, comedor y cocina. Todo gira en torno a una isla verde que se ha vuelto punto de encuentro y de vida.

Respetamos la volta catalana, suavizamos la luz y trabajamos con materiales que envejecen bien. Nada impostado, nada de más.

El piso llegó a ellos de la mano de The Home Hunter, nuestro hermano mayor. Nosotros solo lo ayudamos a encontrar su forma más honesta.

AÑO: 2025
SUPERFÍCIE: 107 m²
UBICACIÓN: Barcelona, España.

Gràcia, tranquila.

En el tranquilo carrer de la Costa, una de esas calles donde los vecinos todavía se saludan al cruzarse, se encuentra COS, un piso de 107 m2 reformado íntegramente por nosotros, para una familia joven, con niño, perro y gato.

La madera, la luz y la honestidad del diseño han asentado las bases para una nueva vida. Se respira calma y autenticidad. El barrio de Gràcia, tiene plazas vivas y un aire de pueblo dentro de la ciudad. Quisimos integrar este concepto en el interior de la vivienda. Y realmente se siente ese ritmo cuando entras. Parte de esta velocidad ralentizada se debe a los materiales
nobles que hemos usado para reformarla, en especial la madera, la cal o la cerámica. Son materiales que envejecen bien y con los años ganan cierto carácter. La volta catalana original también se ha respetado y eso da lugar a techos altos y amplios, sin dejar de lado lo bonita que es, claro.

Hay dos detalles notables que a simple vista pueden pasar desapercibidos pero realmente hacen el momento o la estancia más agradable. El cristal acanalado y las cortinas de lino con un ribete rojo. COS es una casa pensada para estar, compartir y dejar pasar el tiempo sin prisas.

La reforma parte de una estructura sencilla, donde los elementos se ordenan con naturalidad y sin pretensiones. En el piso todo gira en torno a una estructura de madera que abraza el salón, el comedor y la cocina, creando un continuo cálido y funcional. En el centro, una isla verde actúa como punto de encuentro familiar, el lugar donde sucede la vida cotidiana.

Los tonos naturales, las texturas suaves y el mobiliario a medida aportan equilibrio y confort. Nada impostado, nada de más.
Ellos son una familia práctica, abierta y sencilla. Nunca pretendieron impresionar, y su piso lo refleja. Lo diseñamos para vivir. COS demuestra que el diseño no necesita alardes. Cada decisión, desde las estanterías integradas hasta el pavimento continuo, responde a una intención clara: hacer fácil lo cotidiano.
La casa combina practicidad y belleza, orden y espontaneidad, en un equilibrio que refleja la manera de vivir de sus propietarios. Eso nos gusta.

Si viajamos atrás en el tiempo, para explicar cómo llegó el piso a Nido, fue gracias a The Home Hunter, nuestro “hermano mayor” en la búsqueda de hogares. En Somos Nido solo hicimos lo que mejor sabemos: ayudarle a encontrar su forma más honesta. Esa, en la que la arquitectura, se convierte en una extensión natural de quienes la habitan.

COS es eso: un hogar con calidez, sin artificios, donde la vida cotidiana se celebra entre madera, luz y calma.