SIMBA es la reforma de un ático dúplex en Sant Gervasi. Cuando entramos por primera vez, encontramos una vivienda con muchísimo potencial. Dos plantas, buena luz natural y una estructura generosa. Pero también espacios fragmentados, materiales muy pesados visualmente y una distribución que no acompañaba la forma de vivir de sus propietarios.
El proyecto consistió en redefinir completamente la experiencia de la casa, potenciando las visuales, la entrada de luz y adaptando cada rincón a sus dinámicas cotidianas.



UN ESPACIO SOCIAL PENSADO PARA CONVIVIR.
Antes. El salón se organizaba como una estancia independiente, con una distribución muy compartimentada y sin una relación clara con la cocina. La casa tenía metros, pero no aprovechaba todo su potencial espacial.
Después. La reforma se centró en generar continuidad visual entre cocina, comedor y salón.
Las curvas arquitectónicas, la nueva materialidad y la distribución abierta permiten que la mirada recorra toda la planta sin interrupciones. La luz natural se multiplica y los distintos usos conviven de forma mucho más natural. La vivienda gana amplitud sin necesidad de aumentar un solo metro cuadrado.


UNA COCINA CERRADA, TRANSFORMADA EN EL CORAZÓN DE LA CASA.
Antes. La cocina era una estancia independiente, pequeña y completamente separada de las zonas sociales. Los acabados oscuros y la distribución limitaban tanto la luz como la relación con el resto de la vivienda.
Después. La nueva cocina se abre completamente al espacio principal.
Diseñamos una gran pieza de almacenaje en acabado claro que se integra con la arquitectura, combinada con una isla escultórica de acero inoxidable y una vitrina de madera de raíz que aporta profundidad y carácter.


LA ESCALERA COMO ELEMENTO ESCULTÓRICO.
Antes. La escalera original estaba formada por una estructura clásica de madera oscura con barrotes y pasamanos tradicionales.
Aunque funcionaba correctamente, visualmente fragmentaba el espacio y transmitía una imagen muy alejada de la nueva identidad que buscábamos para la vivienda.
Después. Convertimos la escalera en una pieza escultórica.
La nueva intervención combina madera natural, travertino y una barandilla continua revestida en microcemento que acompaña el recorrido de forma orgánica. Las curvas sustituyen las líneas rígidas y ayudan a conectar ambas plantas con mucha más fluidez.
Ahora la escalera no es únicamente un elemento de circulación; se ha convertido en uno de los grandes protagonistas del proyecto.


UN RINCÓN RESIDUAL, CONVERTIDO EN BIBLIOTECA.
Antes. En la planta superior existía un espacio de paso estrecho y sin uso definido. La cubierta inclinada y la proximidad de la terraza hacían que fuese un rincón difícil de aprovechar.
Después. Decidimos convertirlo en una biblioteca a medida. Diseñamos una gran estantería integrada que aprovecha toda la altura disponible y acompaña la geometría de la cubierta.
Las cortinas aportan intimidad y control solar, mientras que el espejo circular amplía visualmente el espacio y refleja la luz natural. Lo que antes era simplemente un pasillo, ahora es uno de los rincones más personales y utilizados de la casa.


UN DESPACHO PENSADO PARA TRABAJAR DESDE CASA.
Antes. La estancia original funcionaba como una habitación más de la vivienda, con un armario de carpintería clásica que ocupaba gran parte del espacio visual. Aunque disponía de buena luz natural, no respondía a ninguna necesidad concreta ni aprovechaba todo su potencial.
Después. Transformamos la habitación en un despacho pensado para el teletrabajo diario.
Diseñamos un gran escritorio a medida acompañado de armarios integrados de suelo a techo que permiten ocultar almacenamiento y mantener el espacio despejado. La madera oscura aporta profundidad y carácter, mientras que la nueva carpintería reduce el ruido visual y genera una atmósfera más serena y concentrada.
La intervención buscaba crear un lugar donde trabajar muchas horas resultara cómodo, pero sin perder la calidez doméstica del resto de la vivienda.


UN BAÑO QUE PASÓ DE SER FUNCIONAL, A SER UNA EXPERIENCIA.
Antes. El baño original estaba revestido completamente en mármol rosado y contaba con una distribución muy convencional. Aunque los materiales eran nobles, el conjunto resultaba pesado y poco conectado con el resto de la vivienda.
Después. La nueva propuesta se construye a partir de una paleta mucho más cálida y serena.
El protagonista es un lavabo de piedra natural combinado con mobiliario de madera oscura. Los revestimientos continuos aportan calma visual, mientras que los nichos integrados y las formas suaves generan una atmósfera más relajada y contemporánea.
La intención era que el baño dejara de sentirse como una pieza aislada y pasara a formar parte del lenguaje general de toda la casa. Habitual en este tipo de reformas.


Más allá de los materiales o la estética, el objetivo de SIMBA era construir una vivienda completamente alineada con la forma de vivir de sus propietarios.
Cada decisión, desde la biblioteca bajo cubierta hasta la cocina abierta o la nueva escalera, responde a una pregunta muy concreta:
¿Cómo queremos vivir aquí dentro?


