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Hoy quiero hablar de algo que parece sencillo, pero que en realidad lo cambia todo: el neutro.

O como me gusta llamarlo aquí, en Somos Nido, un neutro Caliu.

Para nosotras, el Caliu no es un color, es una sensación: ese instante en el que entras en un espacio y algo dentro de ti baja el ritmo, donde todo se vuelve más suave y acogedor; es calidez, refugio y hogar.

Y muchas veces, empieza por una paleta aparentemente neutra.

Pero aquí viene lo importante: neutro, bajo nuestro punto de vista, no es sinónimo de soso.

Vivimos en una época en la que cada vez vemos más casas “correctas”. Espacios que prefieren no comprometerse, muchas veces por miedo a cansarse. Pero como la diplomacia no es lo nuestro y nos gusta mojarnos, creemos que, en ese intento de hacerlo todo neutro, se pierde algo esencial: la identidad.

Un espacio neutro no debería estar vacío, más bien lleno de matices. Un buen neutro tiene profundidad y capas, siempre con una intención.

Intención = control + sensibilidad + criterio

Es decir, no es “neutralidad” como ausencia, sino la neutralidad como una decisión consciente.

Hablamos de blancos rotos, arenas, tostados, piedras o maderas “vivas”. A mí, personalmente, me ayudan los tejidos gustosos, por ejemplo, que te piden tocarlos. También es importante buscar superficies que reflejen la luz, que no sean completamente mates. Consigues matizar los colores y avivar el espacio; si no, lo apagas. Y, por supuesto, elegir materiales que envejezcan bien, en cierto modo rústicos, con historia, o que pueda construir una, también suma.

Y sé que siempre me voy a lo mismo, pero las mantas o chales de mi abuela, muebles antiguos de la casa de pueblo o del caserío… Este tipo de piezas que evocan el paso del tiempo y que, sin abusar de ellas, te hacen sentir en casa. Hay que saber conjugarlas, claro. Para que el salón no acabe pareciendo una tienda de antigüedades. Se trata de dar pinceladas sutiles, con un objetivo claro.

Como diría cualquier experto en color, los espacios se perciben con la vista y con el cuerpo. Los colores (aunque sean suaves) regulan cómo nos sentimos: pueden activarnos, calmarnos, acogernos o incluso protegernos. Y ahí es donde el neutro Caliu cobra sentido.

Os regalo dos combinaciones, para que busquéis equivalentes, en vuestro sitio de confianza y os pongáis creativos y creativas en casa 😉

En Somos Nido, cuando trabajamos un proyecto, no pensamos en si algo es más o menos neutro. Pensamos en si ese espacio tiene alma y refleja vuestra personalidad, en si habla de ti y responde a tus necesidades. Un neutro también puede hacerlo: quizá no desde una expresión de color tan explícita, pero lejos del blanco hospital, jugando con texturas, tonalidades y materialidad, se puede.

Aquí un pequeño truco que siempre comparto: DEJA QUE LA BASE SEA NEUTRA.

Neutro Caliu

Los elementos fijos: suelos, paredes, grandes piezas. En tonos calmados y materiales (ojalá) naturales. Y a partir de ahí… juega.

Juega con las piezas que se mueven, con los textiles, con los objetos, con lo inesperado. Ahí es donde puedes permitirte cambiar, probar, divertirte. Al final se trata de eso: de disfrutar tu casa, de que te haga sentir algo, por pequeño que sea. Porque ahí, en ese algo, ya hay una pizca de motivación y alegría.

Este es un ejemplo, buena base, neutros y alegría 😉

Hay algo muy importante que siempre me gusta recalcar, y tiene que ver con tener una buena base. Ya sea neutra o llena de color, pero siempre una base sólida que permita flexibilidad y evolución con el tiempo dentro de un mismo espacio. No nos gusta encontrarnos con hogares rígidos, porque al cabo de poco tiempo dejáis de identificaros con ellos. Y nos pasa bastante: clientes que llegan con una reforma relativamente reciente, de hace 10 o 12 años, y un piso que ya les genera rechazo.

Fijaos en esta base y la infinidad de posibilidades con la decoración.

Funciona, ¡os lo aseguro! 

*la diferencia de color de las dos imágenes es sencilla: un día con sol vs un día con nubes.

Y solo me queda decir que en Nido disfrutamos muchísimo de este proceso. De escucharos, de imaginaros en vuestros espacios, de desmenuzar vuestra forma de vivir hasta encontrar esa combinación que tiene sentido para vosotros.

Y sí, muchas veces empieza en un neutro. Aunque la experiencia me diga que nunca os quedáis ahí y terminéis sucumbiendo a la emoción del color.

Si sientes que tu casa necesita ese equilibrio entre calma e identidad, aquí estamos para ayudarte a encontrarlo.

Un abrazo,

Tessa.

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