¡Hola! Hoy quiero hablarte de un clásico que siempre genera dudas: la cerámica. ¿Ponerla o no ponerla? Esa es la cuestión.
Pero antes de nada, espero encontrarte bien. Por Nido todo en orden. Bueno, mi concepto de orden que es ese maravilloso caos… Este mes estamos sumergidas en un par de concursos de coworking, club e incluso una escuela. Muy divertido, e intenso. Obras en curso ahora mismos estamos en 15 ¡madre mía..! una de ellas en París, varias en Madrid, Andorra, Girona y Barcelona. Creo que es la primera vez que lo verbalizo, —ufff— y sobre todo, es para agradeceros que nos apoyéis tanto, nos recomendéis y sigáis. Somos Nido es un Nido de profesionales, 18 ahora mismo….
Sé que varias no podéis o queréis contratar un servicio como el nuestro, pero que nos seguís recomendando de corazón. Gracias de verdad.
A nivel personal, este proyecto es lo que me hace vibrar y sentir que porto algo a mi vida y a mi entorno. Aporta alegría, estética, guía y sobre todo CALIU, calor de hogar, sea en casa o en una macro oficina de 10 000 m² como ya hemos hecho. No siempre es fácil, no siempre gratificante y no siempre estoy al 100%, sobre todo este año, que no está siendo muy bueno en salud, pero siempre, cada día, me hace estar agradecida por haberme lanzado a ese vacío vertiginoso que es ser madre, emprendedora, conciliadora, amiga de sus amigas, mujer de su marido y paseadora de perros, en uno. También amago de deportista y vida sana.
Ahora mi pequeño grano de arena en ese desierto que es hacerte tu casa y tomar decisiones.
Hoy, cerámica o no cerámica, esa es la cuestión.
Un día, por casualidad, os pregunté si queríais saber algo sobre la cerámica y sobre la materialidad que se puede potenciar en un espacio gracias a su aportación tanto técnica como estética. Y resultó que destapamos un auténtico dilema entre vosotras.
Colocación, formas, tamaños, marcas, texturas, dónde comprar… hubo muchas preguntas específicas, pero sobre todo lo que detecté fueron miedos.
Sumergidos en la era del gran formato gris, cualquier acento suena estrambótico. Llevamos una —demasiado— larga temporada estancadas en los neutros, en esa falsa sensación de seguridad que nos da un espacio que no pase de moda.
Pero ¿qué significa pasar de moda? ¿estar intacto con el paso del tiempo? ¿no destacar? ¿no equivocarse y conformarse con un baño gris? Creo que no pasar de moda significa tener una identidad propia, o al menos, la intención de identificarte con el espacio. Especialmente si hablamos de convertir tu casa en un Nido.
Y digo «Nido», y pienso en las baldosas de casa de mis abuelas: tan elegantes, en monocolor, en tonos que ahora parecen existir solo en Pinterest. Pienso en esos recuerdos… no sabría decirte qué hacía cada día de verano, pero sí recuerdo con detalle los baños, la cocina naranja de mi abuela, el granito de la cocina de mi casa… ¿Qué nos has pasado? ¿Y cómo puedo ayudaros?
1. CÓMO ELEGIR LA CERÁMICA PERFECTA
Sea tu primera o tercera obra, te recomendaría no pensar que es para toda la vida e inamovible, porque entonces la presión es extrema. Y hablo de baldosas, de novios, novias y lo que sea: nada es para siempre.
Siento que el momento de elegir materiales se convierte en una pesadilla por la autoexigencia de que todo debe ser perfecto. Está claro que vas a invertir dinero y no quieres equivocarte, pero en el hipotético caso de que lo hicieras… te acostumbrarías. Puedes pintar encima, decirle al operario que pare, reformular… Piénsalo: máxima libertad, porque al novio no lo puedes pintar. 😉
Algo me dice que, en proporción, casi ninguna la pifiaría tanto como para tener que cambiar el baño. Todas tenemos dentro una intuición maravillosa. Escúchala.

2. CÓMO ESCOJO LAS CANTIDAD DE CERÁMICA
Puedes alicatar todo el baño o solo las zonas húmedas. Lo mismo en cocina. Un truquito que yo uso: si me he enamorado de una baldosa que se me va de precio, la coloco en ducha, lavabo e inodoro, y el resto lo pinto. En cocina solo en la parte de encimera…
O al revés: si quiero, sí o sí, cubrir todo elijo precortes, que son más accesibles y fáciles de colocar. También recurro mucho al gresite o formato en malla, que me da sensación de Hammam. O el famoso Kit-Kat, que siempre me pedís: uno de mis hits, y lo que me he puesto en el baño de casa. En la cocina queda divino.
Algo de lo que no soy muy fan: mezclar baldosas del mismo tono pero con diferente textura (ej. gris liso con gris texturizado). Si eso es lo que te gusta, te recomiendo un tono crudo o cálido, y lograr un efecto spa con iluminación tenue —no luces frías directas.


3. COLORES Y CERÁMICAS QUE NO PASAN DE MODA
El abanico es infinito. Pero propongo algo: ¿y si no tuvieses que combinar todo con todo?
Que tu baño sea azul no significa que toda la casa lo sea. O si quieres la cocina verde no tiene que combinar con el baño de la suite.
Si quieres un toque de color sin pasarte, puedes elegir tonos claros, poner el suelo de color y el resto neutro, pintar el techo o las paredes sin baldosa, o incluso volverte loca y cubrir todo de un solo tono.
Sea la cerámica para baño o cocina, lo único que debe tener coherencia es el estilo general de la casa.
Eso igual lo dejo para otra news. Recuerda:
- Cuanta menos junta, más minimal.
- La baldosa pequeña suele ser más clásica o “rústica” (aunque odio esos términos).
- Personalmente, soy 100% de baldosa pequeña.
- El suelo de la cocina puede ser también de baldosa pequeña 😉
4. CÓMO LIMPIAR TU CERÁMICA
Si pones baldosa pequeña, puedes usar juntas del mismo tono. Si es blanca (o mejor aún, cruda), elige un tono de junta crudo, más sufrido.
No le tengo miedo a los materiales porosos ni a las arrugas: creo que hacen un espacio más auténtico y vivido. Y a las personas también 😉
Pero si el tema te da manía, hay infinidad de materiales no porosos en todos los formatos imaginables.

5. LLEGA EL MOMENTO DE LA COMPRA
Y claro, te estarás preguntando: “Ya, pero ¿cómo elijo en ese mar de opciones?”
Parte de nuestra gracia es que no tengas que hacer todo esto sola, pero como quiero que os lancéis, te recomiendo lo siguiente:
- Ve a una tienda con una o dos fotos de referencia.
- Allí te ayudarán a acotar opciones y te lo prepararán todo.
- Nosotras vamos siempre a Jòdul, que tienen un máster en paciencia y millones de referencias preciosas. Ya han hecho una preselección, así que no hay pérdida.
Como nos encanta movernos entre lo atrevido y lo sobrio, lo pequeño y lo grande, lo colorido y lo natural os hemos hecho nuestro ‘must’ de marcas que encontraréis en su showroom:
Texturas únicas: Botteganove, Mutina, Maora o 41zero42.
Gran formato: Inalco, Nadis, Marazzi, Atlas Concorde o Gigacer.
Mosaicos: Mosaics Torra o Bisazza.
Color y pequeños formatos: Quintessenza, WOW, Cevica o Equipe.
Piezas más serenas: Living Ceramics, Emil, Coverlam, Grespania o Argenta.
Algunos apuntes más:
- Las baldosas enfrían el espacio, visual y físicamente. Por eso recomiendo compensar con muebles de madera o lacado mate, iluminación cálida e indirecta, y textiles suaves y bonitos.
- En mi caso, en el baño, solo uso toallas blancas y una oscura pequeña para el maquillaje.
- En cocina, me gusta incluir una pared con papel, color o algún detalle decorativo.
- Formato grande = menos juntas = más fácil de limpiar.
- Acabado mate disimula huellas; el brillo amplifica la luz y agranda visualmente.
- Si te preocupa que se rompa, el porcelánico es ultraresistente (apto incluso con niños).
- Si te gusta el gris, busca uno que evoque piedra natural, no asfalto. Si lo tuyo es el look microcemento, ¡adelante!
- No recomiendo porcelánicos que imitan madera, ni micro que no es micro. Si te gusta la piedra, hay opciones maravillosas (potencia su belleza con luz indirecta).
- Neutro no significa blanco nuclear o gris antracita. Un baño blanquito puede tener textura y personalidad. El verde debe ser natural. El azul marino es un clásico: combinado con blanco da frescura y alegría.
Espero que este post os inspire y os anime a explorar el maravilloso mundo de las texturas en casa. Y, sobre todo, a cuestionaros qué nos frena a desarrollar nuestra identidad.
Tu casa es el espacio más importante del mundo. Está comprobado que influye directamente en tu ánimo y energía. No es tan dramático cambiar algo ni meterle un poco de alegría.

Si tienes hijos, piensa:
¿Cómo quieres que recuerden su hogar de infancia?
¿Cómo quieres recordarlo tú?
¿Cómo diferenciarás esta etapa de tu vida?
Tenemos la suerte de que, a diferencia de la moda, la casa no cambia cada seis meses. Así que diseñemos lo que queremos ver los próximos años. Y recordemos: tampoco será para siempre, será solo una etapa, con su diseño, su estética, su imagen… y su recuerdo.
Parece una tontería, pero no lo es.
Espero que os haya gustado,
Tessa.





