Hay casas que nos piden a gritos un respiro, una reforma. Nos suele pasar con la primera visita, lo vemos claro. Que les abras un poco las alas, que las ayudes a encontrar la luz que llevan muchos años guardando. VILL era exactamente así: un piso con buena energía, pero atrapado en distribuciones antiguas, colores apagados y espacios muy aislantes, que no daban pie a interactuar en familia. Demasiadas paredes, vamos.
En esta reforma abrimos, conectamos y volvimos a crear un hilo conductor para cada estancia: más sencillo, más luminoso y más coherente con la vida que se vive hoy.
Hoy, cuando entras, la experiencia es más agradable. Gracias a todas esas horas en el despacho de pensar y repensar hasta encontrar la fórmula perfecta de reforma que mejor se ajustara a sus nuevos propietarios.



La cocina estaba cerrada al salón, oscura y con un almacenaje mínimo: solo se podía aprovechar la L sobre la encimera, y ya.
Al reformarla, la abrimos a la sala ganamos luz, espacio y cierta funcionalidad, claro. La nueva isla ordena el espacio, suma almacenamiento, integra electrodomésticos y, sobre todo, da esas sensación de querer pasar horas allí… dimos pie a ese juego de cocinar, picar algo en la isla, hablar desde el otro lado…
Convivir sin que el espacio de tu casa te obligue a aislarte.
En el salón no hicimos grandes gestos, pero sí la reforma justa para dar más sensación de espacio: tiramos la pared divisoria central y, de repente, empezó a respirar.
Cambiamos todo el parquet, por uno de roble natural y con un color más claro, que antes oscurecía y empequeñecía la estancia, y al mezclar maderas, como la del mueble, la mesa de centro o el ventilador, apareció ese punto de Caliu que tanto nos gusta y hace que el salón se sienta más acogedor.


En el otro lado de la sala nos encontramos con una columna protagonista… pero mal aprovechada, justo donde estaba la televisión.
Queríamos ordenar esa zona y, al mismo tiempo, dividir de forma natural hacia el comedor. La solución fue reformar, creando un mueble integrado que abrazara la columna, para sumar almacenaje y dar sentido a todo el conjunto. Así también separamos mejor el sofá del comedor, que antes quedaba demasiado expuesto y con el pilar flotando en medio.
Además, abrimos la pared del fondo para incorporar una puerta corredera y crear un despacho luminoso, que también funciona como habitación extra cuando vienen invitados gracias al sofá cama.


La curva más característica de la casa esconde uno de nuestros detalles favoritos: el baño y el acceso a la suite “ocultos”. Queríamos que el volumen de la cocina se integrara en la sala y que tanto el aseo como el acceso al dormitorio quedaran disimulados, evitando aquel recibidor a habitaciones que no tenía sentido.


La clienta dudaba con el color, le daba mucho respeto, pero cuando decidió confiar… pasó lo mismo de siempre: acabamos con el suelo de la cocina y un baño de color verde, y un aseo de color azul con papel pintado. Le dan vida a toda la casa. Seguro que están en el top 10 de nuestros baños más coloridos. Además es una demostración preciosa de lo que pasa cuando te dejas llevar.
Al final, VILL es la prueba de que una casa cambia cuando te atreves a cambiarla contigo. Reformamos, abriendo, redistribuyendo, suavizando y dando color hasta que cada pieza del puzzle nos encajó perfecto. Hoy es un hogar tranquilo y con mucha personalidad.
Sus propietarios podrán disfrutar de una maravillosa segunda oportunidad.
Todas las fotografías del proyecto las podéis encontrar haciendo clic aquí. Espero que os guste, ¡mucho!
T.




